Japón en verano: festivales, calor y qué ver
El verano japonés es intenso: calor, humedad y, a cambio, los festivales más espectaculares del año, los fuegos artificiales y la naturaleza en su máximo esplendor verde. Aquí tienes la guía para disfrutar de Japón en verano y sobrellevar el clima.
El calor y la humedad
Hay que decirlo claro: el verano japonés es caluroso y muy húmedo, sobre todo en julio y agosto, con temperaturas altas y una humedad que agota. Además, a principios del verano está la temporada de lluvias (tsuyu), y a finales puede haber tifones. No es el clima más cómodo para el turismo, pero con precauciones se disfruta perfectamente, y tiene compensaciones únicas.
La temporada de festivales
El verano es la gran temporada de matsuri (festivales): por todo Japón se celebran fiestas con desfiles, danzas, puestos de comida y ambiente vibrante. Es la mejor época para vivir esta faceta tan auténtica del país. Grandes festivales como el Gion Matsuri de Kioto o el Nebuta de Aomori se celebran ahora, y ver uno es una experiencia inolvidable.
Fuegos artificiales (hanabi)
El verano es también la temporada de los hanabi, los espectaculares festivales de fuegos artificiales que se celebran junto a ríos y bahías por todo el país. Son eventos multitudinarios donde la gente acude en yukata, con comida de puestos, a disfrutar de una pirotecnia larguísima y elaborada. Es una de las estampas más bonitas del verano japonés.
Escapar del calor
Para huir del bochorno, los japoneses suben a la montaña o al norte. Zonas como los Alpes japoneses, Hokkaido (más fresca) o los lagos de montaña ofrecen un clima mucho más llevadero y paisajes verdes preciosos. El verano es ideal para el senderismo y la naturaleza en altura, y la temporada para subir al Monte Fuji.
Consejos para el verano
Para sobrellevar el calor: hidrátate constantemente (hay máquinas por todas partes), lleva ropa ligera y transpirable, gorra, protección solar y un abanico o toallita refrescante como los japoneses. Aprovecha las horas de menos calor y refúgiate en interiores con aire acondicionado a mediodía. Y ten en cuenta la semana de Obon (agosto), cuando todo se llena.
La temporada de lluvias y los tifones
El verano tiene dos particularidades climáticas que conviene conocer. A principios (junio y parte de julio) está el tsuyu, la temporada de lluvias, con días húmedos y chubascos. Y a finales del verano y en otoño temprano existe el riesgo de tifones, que pueden afectar a los desplazamientos. Ninguna de las dos arruina un viaje, pero conviene llevar paraguas, tener flexibilidad y consultar el tiempo, sobre todo si hay aviso de tifón.
El yukata, protagonista del verano
El verano es la temporada del yukata, el kimono ligero de algodón que la gente viste para ir a los festivales y a los fuegos artificiales. Alquilar o comprar uno y pasear con él por un matsuri, abanico en mano, es una experiencia veraniega preciosa y muy auténtica. Verás a parejas y grupos de amigos disfrutando así de las noches de verano, una de las estampas más bonitas de la estación.
Sabores del verano
El verano tiene sus placeres gastronómicos para combatir el calor: el kakigori (hielo raspado con siropes), los fideos fríos como el zaru soba o el somen, la anguila (unagi, que se toma en verano para coger fuerzas) y la sandía. Refrescarse con un hielo raspado tras un día de calor es uno de los pequeños grandes placeres del verano japonés.
Obon, la semana de los ancestros
A mediados de agosto se celebra Obon, una de las festividades más importantes, dedicada a honrar a los antepasados, con danzas (bon odori) y farolillos. Es también una de las grandes semanas de vacaciones internas, así que trenes y hoteles se llenan y suben de precio. Coincidir con Obon te permite ver tradiciones preciosas, pero conviene reservar con mucha antelación.
Aprovechar las noches
Con el calor diurno, el verano invita a aprovechar las noches, más frescas y llenas de vida: festivales nocturnos, fuegos artificiales, terrazas, cervezas en azoteas (los beer gardens) y paseos con las ciudades iluminadas. Organizar el día con visitas a primera hora y a última, y descanso a mediodía, es la mejor estrategia para disfrutar el verano sin sufrir el bochorno.
En resumen
El verano japonés es caluroso y húmedo, pero lo compensa con creces: los mejores festivales, los fuegos artificiales, el yukata, los sabores refrescantes y la naturaleza verde de la montaña. Ve bien preparado contra el calor, aprovecha las noches y ten en cuenta Obon y los tifones. Si te gusta el ambiente festivo, el verano te mostrará una de las caras más vibrantes y auténticas de Japón.
Un verano lleno de vida
Pese al calor, el verano es quizá la estación más animada de Japón: no hay fin de semana sin un festival, unos fuegos artificiales o un evento. Las calles se llenan de gente en yukata, de faroles y de música. Si aceptas el reto del clima y lo compensas con noches de matsuri y sabores refrescantes, descubrirás una energía y una alegría que ninguna otra estación tiene. Es el Japón más festivo y vibrante.
Cuándo evitar y cuándo ir
Si el calor te preocupa, los meses más duros son julio y agosto; junio (con lluvias) y septiembre son algo más llevaderos y con menos gente. Evita la semana de Obon (mediados de agosto) para moverte, cuando todo se llena. Pero si lo que buscas es el ambiente de festivales y fuegos artificiales, esos meses centrales son justo su temporada. Elige según lo que más te atraiga: clima más suave o máximo ambiente veraniego.
Preguntas frecuentes
¿Hace mucho calor en verano en Japón? Sí, julio y agosto son calurosos y muy húmedos, con lluvias a principios y riesgo de tifones a finales. Conviene ir bien preparado e hidratarse mucho.
¿Merece la pena viajar en verano? Si te gustan los festivales y los fuegos artificiales, sí: es su temporada. Y la montaña y el norte ofrecen refugio del calor.
¿Qué me pongo? Ropa ligera y transpirable, gorra, protección solar y accesorios refrescantes. Y un paraguas para la temporada de lluvias.
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