Gyoza: las empanadillas japonesas

La (gyoza) son las famosas empanadillas japonesas: doradas y crujientes por abajo, jugosas por dentro, y absolutamente adictivas. Acompañan de maravilla al ramen y son un imprescindible. Aquí te lo contamos todo.

Qué es la gyoza

La gyoza son empanadillas de una fina masa rellenas, normalmente, de carne de cerdo picada, col, ajo, jengibre y cebolleta. Tienen origen chino (derivan de los jiaozi), pero Japón las ha hecho suyas con un estilo propio, más pequeñas y con la masa más fina. Son un plato muy popular, tanto en restaurantes como caseras, y de lo más querido de la comida japonesa cotidiana.

El estilo japonés: yaki-gyoza

La versión más típica en Japón es la yaki-gyoza, hecha a la plancha: se cocinan primero por abajo hasta que quedan doradas y crujientes, y luego se les añade un poco de agua y se tapan para que se cuezan al vapor por arriba. El resultado es esa combinación irresistible de base crujiente y parte superior tierna y jugosa. Existen también versiones al vapor o fritas, pero la yaki-gyoza es la reina.

Cómo se comen

La gyoza se moja en una salsa que cada uno se prepara en un platito: la base es salsa de soja y vinagre, a la que se añade rāyu (aceite de guindilla) al gusto para darle un toque picante. Ese contraste entre la empanadilla jugosa y la salsa ácida y picante es parte del placer. Se comen con palillos, de un bocado o dos, calientes y recién hechas.

El acompañante perfecto del ramen

Aunque se pueden comer solas, la gyoza es la pareja clásica del ramen: muchos restaurantes de ramen ofrecen una ración de gyoza como acompañamiento, y el combo es casi una institución. También son un aperitivo habitual en las izakayas y un plato estrella de las cadenas especializadas. Ligeras de precio y muy satisfactorias, encajan en cualquier comida.

La ciudad de la gyoza

La ciudad de Utsunomiya, al norte de Tokio, es famosa en todo Japón como «la capital de la gyoza», con decenas de locales especializados y hasta una estatua dedicada a la empanadilla. Los japoneses se toman muy en serio su gyoza, y hay auténticas rivalidades entre ciudades. Si te vuelves fan, es un dato divertido y una posible excursión gastronómica.

Otras formas de prepararla

Además de la clásica a la plancha (yaki-gyoza), hay más versiones: la sui-gyoza (hervida, en sopa, más suave y jugosa) y la age-gyoza (frita del todo, muy crujiente). Cada una tiene su gracia, aunque la yaki-gyoza sigue siendo la reina en Japón. Probar las distintas preparaciones ayuda a apreciar la versatilidad de esta humilde empanadilla.

La gyoza casera

La gyoza es también un plato muy casero en Japón: reunir a la familia o los amigos para rellenar y doblar empanadillas juntos es un plan popular y divertido. Doblar bien el borde con sus característicos pliegues tiene su técnica, y es casi un ritual. Por eso, para muchos japoneses, la gyoza evoca sabor a hogar y a momentos compartidos en la cocina.

Con qué acompañarla

La gyoza pide bebida fría: la combinación de gyoza y cerveza es un clásico absoluto. Como parte de una comida, acompaña de maravilla a un cuenco de ramen o de arroz. Su sabor a ajo y su jugosidad, con el contraste de la salsa ácida y picante, la hacen adictiva y muy fácil de combinar con casi cualquier plato japonés.

Un plato de origen chino muy japonés

Aunque la gyoza viene de las empanadillas chinas, el estilo japonés (más pequeña, masa fina, mucho ajo y hecha a la plancha) es tan característico que se ha convertido en un plato propio. Se popularizó en Japón tras la Segunda Guerra Mundial y hoy es omnipresente. Es otro ejemplo de la habilidad japonesa para adoptar algo de fuera y darle una identidad inconfundible.

Un consejo para disfrutarla

Cómela recién hecha, cuando la base está en su punto crujiente y el relleno jugoso; si se enfría, pierde mucho. Prepara tu salsa al gusto (soja y vinagre a partes, con aceite de guindilla al gusto) y no te pases con la soja para no tapar el sabor. Y no te cortes en pedir una segunda ración: las gyoza tienen la costumbre de desaparecer del plato más rápido de lo previsto.

En resumen

La gyoza es una de esas comidas japonesas sencillas e irresistibles: empanadillas crujientes por abajo y jugosas por dentro, con su salsa ácida y picante, perfectas solas, con cerveza o junto a un ramen. De origen chino pero muy japonesas, son baratas, adictivas y están por todas partes. Un bocado imprescindible que rara vez decepciona.

Un imprescindible para el viajero

Para quien viaja a Japón, la gyoza es una apuesta segura: barata, deliciosa y presente en casi cualquier restaurante, desde los de ramen hasta las izakayas y las cadenas especializadas. Es también un plato «puente» ideal para quien aún no se atreve con los sabores más fuertes de la cocina japonesa. Pide una ración para compartir en tu próxima comida y comprobarás lo fácil que es que se conviertan en tus favoritas.

Cómo pedir gyoza

Pedir gyoza es facilísimo: en casi cualquier restaurante japonés figuran en la carta, a menudo con foto, y se piden por raciones (normalmente de seis unidades). Puedes indicar si las quieres a la plancha (lo habitual) o de otra forma. Con frases básicas y señalando te entiendes de sobra. Son tan comunes y económicas que resultan un pedido seguro para acompañar cualquier comida japonesa.

Preguntas frecuentes

¿Qué lleva la gyoza? Una masa fina rellena de carne de cerdo picada, col, ajo, jengibre y cebolleta, normalmente. Las hay también de otros rellenos.

¿Cómo se cocina la gyoza japonesa? A la plancha (yaki-gyoza): dorada y crujiente por abajo y cocida al vapor por arriba, quedando jugosa por dentro.

¿Con qué se moja? En una salsa de soja y vinagre, con aceite de guindilla (rāyu) al gusto para darle un punto picante.

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