Supersticiones japonesas: números, sal y gatos de la suerte

Como toda cultura, Japón tiene sus supersticiones, y muchas te las cruzarás durante el viaje: números que se evitan, la sal como purificación, amuletos de la suerte y pequeños gestos cotidianos. Conocerlas te ayuda a entender por qué pasan ciertas cosas (¡y a no meter la pata sin querer!). Aquí tienes las principales.

Los números de la mala suerte

Dos números se evitan por cómo suenan:

NúmeroLecturaPor qué se evita
4Suena igual que «muerte» (死)
9Suena como «sufrimiento» (苦)

Por eso en hospitales o edificios a veces no hay planta 4 ni habitación 4, y no se regalan cosas en grupos de cuatro. Es como nuestro miedo al 13. Por eso también, al contar, se prefieren yon y kyū a shi y ku.

La sal purificadora

La sal (, shio) purifica. Verás montoncitos de sal (morishio) a la entrada de algunos restaurantes para atraer clientes y alejar lo malo, y los luchadores de sumo la lanzan al ring antes de combatir. Tras un funeral, es tradición echarse sal por encima antes de entrar en casa.

Amuletos de la suerte

AmuletoKanaQué trae
Maneki-nekoEl gato que «llama»: fortuna y clientes
DarumaMuñeco de los deseos: le pintas un ojo al pedir y otro al cumplirse
OmamoriAmuletos de templos y santuarios
Teru teru bōzuMuñeco de tela para pedir buen tiempo

Los omamori y la fortuna omikuji los tienes en su propia guía.

Gestos que dan mala suerte

Cosas que dan buena suerte

Números y gestos que dan mala suerte

Japón tiene su propio catálogo de supersticiones, muchas ligadas al lenguaje. El número cuatro se evita porque una de sus lecturas suena igual que la palabra «muerte», y por eso a veces faltan la planta o la habitación cuatro en hospitales y hoteles; algo parecido pasa con el nueve, que suena como «sufrimiento». Clavar los palillos de pie en el arroz o pasar comida de unos palillos a otros está muy mal visto, porque recuerda a ritos funerarios. Conocer estos tabúes te ayuda a no meter la pata sin querer y a entender ciertas rarezas del día a día.

Amuletos y creencias cotidianas

No todo son malos augurios: buena parte de las creencias japonesas buscan atraer la suerte. Los omamori, amuletos que se compran en templos y santuarios, protegen la salud, los estudios o el amor. El gato de la fortuna (maneki-neko), con la pata levantada, llama a la prosperidad desde la entrada de las tiendas. Y verás pequeños ritos por todas partes: soplar un dardo de papel, tocar una estatua para tener salud o atar un mal augurio de un omikuji a un árbol del santuario para dejarlo allí.

Supersticiones que verás viajando

Muchas de estas creencias aparecen a la vista del viajero atento. Notarás la ausencia del número cuatro en un ascensor, verás a la gente atar tiras de papel en los santuarios, o descubrirás animales y objetos de la suerte en escaparates y restaurantes. Lejos de ser cosa del pasado, estas supersticiones conviven con la vida moderna con total naturalidad, igual que los rituales de Año Nuevo. Fijarte en ellas añade una capa fascinante a tu viaje y te ayuda a leer detalles que, de otro modo, pasarían desapercibidos.

Preguntas frecuentes

¿La gente cree de verdad en esto? Como en todas partes: muchos las siguen por costumbre más que por fe (evitar el 4, no clavar los palillos). Otras son folclore. Conocerlas te ayuda a entender detalles del día a día.

¿Por qué no hay habitación 4? Porque «4» suena como «muerte». Es tan común que muchos hoteles y hospitales se saltan el número, igual que aquí el 13.

¿Qué es el maneki-neko? El famoso gato con la pata levantada que ves en tiendas: «llama» a la fortuna y a los clientes. Un souvenir clásico.

¿Debo preocuparme por estas supersticiones? Como turista, solo por las de etiqueta en la mesa (los palillos). El resto es cultura interesante que enriquece el viaje, no normas que debas seguir.

El maneki-neko, en detalle

El gato de la suerte que ves en tiendas y restaurantes tiene su código: si levanta la pata izquierda atrae clientes; la derecha, dinero y fortuna; y algunos levantan las dos. El color también importa: blanco (suerte general), dorado (riqueza), negro (protección), rojo (salud). Ahora que lo sabes, te fijarás en cuál te saluda desde cada mostrador.

El daruma, el muñeco de los deseos

El daruma es ese muñeco rojo y redondo sin pupilas. La tradición: al pedir un deseo o meta, le pintas un ojo; cuando se cumple, le pintas el otro. Mientras, te mira «tuerto» recordándote tu objetivo. Se compran en templos y en Año Nuevo, y al final del año se devuelven para quemarlos. Es motivación hecha objeto.

Bodas, funerales y sobres

Hay supersticiones muy presentes en momentos clave: en los funerales se usa dinero en billetes viejos y sobres especiales; en las bodas, sobres festivos y cantidades que no se puedan dividir por dos (para que la pareja no «se separe»). Como turista no te afectará, pero explica por qué el dinero y los regalos tienen tanto ritual.

Números que dan buena suerte

No todo es evitar el 4 y el 9: el 7 se considera afortunado (por el budismo) y el 8 () es próspero porque su forma «se abre» hacia abajo, símbolo de fortuna creciente. Verás precios y regalos que juegan con estos números. Pequeños detalles que, una vez los conoces, aparecen por todas partes.

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