Shimanami Kaido: la ruta en bici entre islas
Pedalear sobre enormes puentes colgantes, saltando de isla en isla por encima del mar interior de Japón: el Shimanami Kaido es la ruta ciclista más famosa del país y una de las más bonitas del mundo. Aquí tienes cómo hacerla, aunque no seas un ciclista experto.
Qué es el Shimanami Kaido
El Shimanami Kaido es una carretera de unos sesenta kilómetros que conecta la ciudad de Onomichi, en Honshu, con Imabari, en la isla de Shikoku, cruzando seis islas del mar interior enlazadas por una sucesión de grandes puentes. Lo especial es que, junto a la autopista, discurre un carril ciclista y peatonal señalizado que permite recorrer todo el trayecto en bicicleta con total seguridad.
Por qué es tan especial
Es la única de las rutas que cruzan el mar interior que se puede recorrer en bici de punta a punta, y eso la ha convertido en un destino de peregrinación para ciclistas de todo el mundo. Las vistas del mar salpicado de islas, los puertos pesqueros, los campos de cítricos y los propios puentes, auténticas obras de ingeniería, hacen que cada kilómetro merezca la pena.
La ruta y su dificultad
Aunque suene exigente, el Shimanami Kaido es apto para casi cualquiera con una forma física normal. El recorrido completo se puede hacer en un día tranquilo, y las únicas subidas serias son las rampas de acceso a los puentes, diseñadas con pendiente suave. La ruta está muy bien señalizada con una línea azul en el suelo que marca el camino, así que es casi imposible perderse.
El alquiler de bicicletas
No hace falta llevar bici propia: hay puntos de alquiler en ambos extremos y en varias islas intermedias. Lo más práctico es el sistema que permite recoger la bici en un sitio y devolverla en otro, para no tener que volver al punto de partida. Hay bicicletas normales, eléctricas y de mayor calidad para quien quiera ir más cómodo o rápido.
Cuánto tiempo dedicarle
La ruta completa se puede hacer en unas seis u ocho horas de pedaleo tranquilo, pero lo ideal es tomárselo con calma. Muchos la reparten en dos días, durmiendo en alguna de las islas para disfrutar del ambiente, la comida local y los atardeceres sobre el mar. También se puede hacer solo un tramo si dispones de menos tiempo.
Qué ver por el camino
Cada isla tiene su encanto: miradores sobre los puentes, templos, playas, cafeterías con vistas y campos de naranjos y limoneros, ya que la zona es famosa por sus cítricos. Merece la pena desviarse a algún mirador para ver los puentes desde arriba y probar un helado o un zumo de cítricos locales en alguna de las paradas.
Cómo llegar
El punto de partida más habitual es Onomichi, a la que se llega fácilmente en tren desde Hiroshima u Okayama. Desde allí un pequeño ferry cruza a la primera isla para empezar a pedalear. El otro extremo, Imabari, está conectado con el resto de Shikoku. Es fácil combinar la ruta con una visita a Hiroshima y Miyajima.
Consejos prácticos
Lleva ropa cómoda, protección solar y agua, y empieza temprano para no ir con prisas. Revisa la previsión del tiempo, porque el viento y la lluvia pueden complicar el pedaleo en los puentes. Si no te ves con fuerzas para el recorrido completo, recuerda que hay autobuses que llevan bicis y puedes combinar tramos. Y disfruta del ritmo: la gracia está en parar cuando algo te llame la atención.
Dormir en las islas
Si decides repartir la ruta en dos días, dormir en una de las islas es una experiencia muy recomendable. Hay desde hoteles con vistas al mar hasta alojamientos sencillos y acogedores regentados por familias locales. Pasar la noche en mitad del recorrido permite ver el atardecer y el amanecer sobre el mar interior y disfrutar de la calma de las islas cuando los excursionistas del día se han ido.
Los puentes, obras de ingeniería
Los puentes que enlazan las islas son auténticas maravillas de la ingeniería y uno de los mayores atractivos de la ruta. El más impresionante es el puente de Kurushima, uno de los sistemas de puentes colgantes más largos del mundo, que se cruza con el mar abierto a ambos lados. Pedalear sobre ellos, a gran altura y con vistas infinitas, es una sensación difícil de olvidar.
La gastronomía del camino
La zona es famosa por sus cítricos, así que no te vayas sin probar un zumo o un helado de naranja o limón recién exprimidos. En los puertos también se come marisco y pescado fresquísimo, y en Onomichi es típico un ramen con caldo de soja y pescado. Parar a comer bien forma parte del encanto de la ruta y te da fuerzas para seguir pedaleando.
Una experiencia inolvidable
Pocas actividades resumen tan bien la belleza tranquila de Japón como recorrer el Shimanami Kaido en bicicleta. La sensación de libertad de ir a tu ritmo, parar donde quieras y cruzar el mar por puentes imponentes convierte esta ruta en mucho más que un trayecto: es una aventura al alcance de casi cualquiera y uno de los grandes recuerdos que llevarte de un viaje por el oeste del país.
Preguntas frecuentes
¿Hay que ser buen ciclista? No, la ruta es apta para cualquiera con forma física normal; las bicis eléctricas facilitan aún más las rampas de los puentes.
¿Cuánto se tarda? El recorrido completo lleva entre seis y ocho horas de pedaleo, aunque muchos lo reparten en dos días.
¿Puedo alquilar la bici y dejarla en el otro extremo? Sí, el sistema de alquiler permite recoger y devolver en puntos distintos.
¿Cómo llego al inicio? Lo más habitual es empezar en Onomichi, bien conectada por tren con Hiroshima y Okayama.
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