Enoshima: la isla junto a Tokio

A poco más de una hora de Tokio hay una pequeña isla coronada por santuarios, rodeada de cuevas marinas y con vistas al monte Fuji en los días claros. Enoshima, junto a la costa de Kamakura, es una de las escapadas de mar favoritas de los tokiotas. Aquí tienes cómo disfrutarla.

Qué es Enoshima

Enoshima es una pequeña isla sagrada conectada a tierra firme por un puente, situada en la bahía de Sagami, en la prefectura de Kanagawa. Desde hace siglos ha sido un lugar de peregrinación por sus santuarios dedicados a la diosa Benzaiten, protectora de la música y las artes, y hoy combina ese carácter espiritual con el ambiente relajado de un pueblo costero lleno de tiendas y restaurantes de marisco. Es un destino muy popular para una excursión de un día desde Tokio, especialmente por su cercanía y por el contraste que ofrece con el bullicio de la capital.

Los santuarios de la isla

El corazón espiritual de Enoshima es el conjunto de santuarios de Enoshima-jinja, repartidos por la ladera de la isla y dedicados a Benzaiten. Para llegar a ellos se sube por una calle comercial llena de puestos de comida y recuerdos, y luego por escaleras o mediante unas cómodas escaleras mecánicas de pago. Cada santuario tiene su propio encanto y todos están rodeados de vegetación, con miradores desde los que se abre el mar.

El faro y jardín Samuel Cocking

En lo alto de la isla se encuentra el jardín botánico Samuel Cocking y una torre-mirador conocida como el faro de Enoshima. Desde su plataforma de observación, en los días despejados, se disfruta de una panorámica espectacular que abarca la bahía, la península de Izu y, al fondo, la inconfundible silueta del monte Fuji. Es uno de los mejores lugares de la zona para ver la montaña sagrada al atardecer.

Las cuevas de Iwaya

En el extremo más alejado de la isla, batidas por el oleaje, están las cuevas de Iwaya, cavidades naturales excavadas por el mar a lo largo de milenios. Se recorren con farolillos y guardan pequeños altares y estatuas, en un ambiente misterioso ligado a las leyendas de la isla. El paseo hasta ellas, bordeando las rocas junto al mar, es en sí mismo una de las partes más bonitas de la visita.

El tranvía Enoden

Una parte del encanto de visitar Enoshima es el trayecto en el tranvía Enoden, una pintoresca línea centenaria que recorre la costa entre Kamakura y Fujisawa pasando por callejones y con el mar a un lado. En algunos tramos las vías pasan tan cerca de las casas que parece que el tren atraviese los patios. Es una experiencia nostálgica que merece la pena por sí sola.

Kamakura, muy cerca

Enoshima se combina de maravilla con Kamakura, la antigua capital feudal situada a pocos minutos en el tranvía Enoden. Allí está el famoso Gran Buda de bronce, el impresionante templo Hase-dera y decenas de templos y santuarios entre montañas. Muchos viajeros dedican un día completo a ver Kamakura por la mañana y Enoshima por la tarde, o al revés.

Cómo llegar

Desde Tokio se llega a la zona en poco más de una hora en tren. Las líneas que conectan la capital con Fujisawa o con Kamakura enlazan con el tranvía Enoden, que deja muy cerca del puente a la isla. También existen trenes directos que facilitan mucho la excursión desde el centro de Tokio o desde Yokohama.

Cuándo ir y cuánto tiempo

Con medio día se puede ver lo esencial de Enoshima, aunque combinada con Kamakura llena perfectamente una jornada. El invierno ofrece los días más claros para ver el Fuji, mientras que en verano la cercana playa se llena de gente. El atardecer desde el mirador, con el sol cayendo tras el monte Fuji, es uno de los momentos más bonitos para estar en la isla.

Consejos prácticos

Lleva calzado cómodo porque la isla tiene bastantes cuestas y escaleras, aunque las escaleras mecánicas ayudan en la subida. Ve con hambre para probar el marisco fresco y las galletas de pulpo prensado, una especialidad muy típica de la calle principal. Si vas a moverte mucho por la zona, valora un billete combinado de tren y tranvía que suele salir a cuenta.

La leyenda de la isla

Enoshima está envuelta en leyendas. La más famosa cuenta que la isla surgió del mar para que la diosa Benzaiten pudiera someter a un dragón de cinco cabezas que aterrorizaba la zona, y que ambos acabaron enamorándose. Estas historias explican la fuerte presencia de la diosa en los santuarios y dan a la isla un aura mágica que se percibe al pasear entre sus templos y miradores sobre el mar.

La playa y el ambiente costero

Frente a la isla se extiende una amplia playa que en verano se llena de bañistas y de casetas de comida, uno de los lugares de veraneo más populares cerca de Tokio. Fuera de temporada, el paseo marítimo invita a caminar con calma disfrutando de la brisa y del horizonte. Este ambiente de mar, tan distinto al de la gran ciudad, es parte de lo que hace especial la escapada a Enoshima.

Un plan redondo desde Tokio

Pocas excursiones combinan tantas cosas tan cerca de Tokio: mar, santuarios, cuevas, un tranvía con encanto, la vecina Kamakura con su Gran Buda y, con suerte, el monte Fuji al fondo. Por eso Enoshima es una de las escapadas de un día más recomendables para quien quiere ver otra cara de Japón sin alejarse demasiado de la capital ni complicarse con largos desplazamientos.

Preguntas frecuentes

¿Merece la pena ir a Enoshima desde Tokio? Sí, es una escapada de mar muy cómoda, con santuarios, cuevas y vistas al Fuji a poco más de una hora de la capital.

¿Cuánto tiempo necesito? Con medio día ves lo esencial; un día completo si la combinas con Kamakura.

¿Se ve el monte Fuji? Sí, en los días despejados, especialmente en invierno y al atardecer desde el mirador.

¿Cómo se llega? En tren desde Tokio hasta Fujisawa o Kamakura, enlazando con el tranvía Enoden.

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